Los estudiantes están entrando en la adolescencia o son jóvenes adultos. Hablan inglés, son parte de un club y tienen iguales aspiraciones de asistir a la universidad que sus compañeros.
Para los inmigrantes más jóvenes como Cortés —se calcula que hasta 65.000 se gradúan de la escuela secundaria cada año—, se eliminarán algunos obstáculos para obtener un título universitario.
Los estudiantes que carecen de estatus legal en Estados Unidos tienen acceso a sólo una parte de esos recursos. Las becas privadas son a menudo muy disputadas, debido al limitado número disponible.